martes, 25 de noviembre de 2014

Alejandría sigue ardiendo

Lincoln Stein (CC BY-NC-ND 2.0) http://www.flickr.com/photos/andrew_freese/2462567947/
Lincoln Stein (CC BY-NC-ND 2.0) http://www.flickr.com/photos/andrew_freese/2462567947/

El acto de compartir es natural al ser humano, y es una de las premisas funcionales básicas del entorno digital. El mundo de ceros y unos hace posible que el dilema de la escasez sea un problema resuelto cuando hablamos de bienes culturales.
Pero el cercenamiento de la libertad en internet avanza con las restricciones a la libre circulación de los productos culturales en la red, a través de clausuras de sitios web, censura de términos de búsqueda, bloqueo de redes p2p, demandas a los usuarios, etc.
Con este tipo de medidas –estrategias similares a las que se pretenden imponer ante lo que el establishment define como “la droga”–, ignoran la profundidad del real dilema social, y desvían la mirada de la masa al tergiversar los conceptos.